100% Arábica.
En Perú, el café lo cultivan pequeños productores en fincas pequeñas (3-5 hectáreas). El café se cultivó originalmente en Perú para consumo interno y no se exportó hasta aproximadamente 1887. Un tercio del empleo agrícola está relacionado con el mercado del café (alrededor de 2 millones de peruanos dependen de esta actividad) y es habitual que los productores formen parte de cooperativas y asociaciones.
Estos pequeños agricultores recogen a mano sus cafés y los cultivan entre árboles de sombra. En la práctica, la mayor parte del café se produce orgánicamente, en gran parte debido a la falta de acceso a químicos. Gracias a muchas cooperativas, la certificación está ampliamente disponible.
Las variaciones dramáticas en el paisaje en todo el país dan como resultado posiblemente más microclimas que cualquier otra región cafetalera. Bordeando el Océano Pacífico Sur, las llanuras costeras orientales ofrecen un clima templado, que contrasta con los gélidos Andes centrales y la selva baja occidental de la cuenca del Amazonas.
En términos de producción de café, el país generalmente se divide en norte, centro y sur. Independientemente de la región, la proximidad del Perú al ecuador significa que sus cafés crecen mejor en altitudes muy elevadas (1500 a 1800 msnm) y, a menudo, en suelos volcánicos.
Los granos del país andino tienen características que los destacan, debido a las topografías donde son cultivados (montañas, selva y valles) ofrecen un gran abanico de aromas y sabores.
Café con buena intensidad, con notas tostadas, cacao, chocolate y frutas cítricas (pomelo). El post-gusto
recuerda a la avellana y naranja, acidez cítrica y cuerpo muy suave.
Altitud: 1,300–1,800 msnm
Sabores: Avellana, cítricos.
Aromas: Chocolate, pomelo, espacias.
Cuerpo: Medio, parecido al té.
Acidez: Cítrica.
Proceso: Lavado